Un día en el Anexo de Filosofía

De la vez que Humboldt conoció el Anexo de la Facultad de filosofía

luego de presenciar un partido de fútbol

Me dirigí al emblemático Estadio Olímpico Universitario a presenciar un partido de fútbol del equipo de la Universidad.
La experiencia, sin duda alguna, fue un acontecimiento único, pues el ver a los Pumas en acción se convirtió en una revelación, no solo por la destreza deportiva, sino por la efervescente energía que emanaba de los seguidores. Cada grito, cada salto, cada celebración de la multitud formaba parte de un sinfín de rituales, que, al igual que las estaciones del año, se repiten con una regularidad sorprendente. Era como si, más allá del evento deportivo, los aficionados se encontraran en un espacio de encuentro, un lugar donde las almas se conocían y compartían historias.
Estoy aprendiendo sobre los murales,
quiero dedicar uno a los árboles
Al final de dicho partido nos dirigimos en un Pumabus a otro lugar en cual no mencionaron, por cierto, olvidé comentarlo, pero el partido se desarrolló en un día de clases, lo cual, sin duda, añadía una capa de extrañeza a la jornada. Cuando llegamos, luego de un no muy largo camino descubrí algo que los alumnos llaman el “anexo de filos”. Trate de conversar con los alumnos y según lo que explicaron es un conjunto de edificios que junto con la Facultad de Filosofía y Letras cuentan con salones para ofrecer clases a los alumnos, lo que me sorprendió fue lo lejano que este lugar está de la facultad, no lo considero accesible, pero es de manera extraña reconfortante el aislamiento y las vistas a lo inmenso que es C.U.
Ojalá estuviera Juan Carlos 
Bodoque aquí para hacer una nota verde
Dentro de las cosas que me dejaron con curiosidad fue el nuevo edificio, durante mi pequeña expedición por el Anexo descubrí que dicho nuevo lugar no esta abierto, un infortunio, al igual que la falta de flora en el lugar. Afortunadamente conseguí observar algunas flores coloridas, pájaros que con su canto acompañan el estudio y una ardilla en especial que se encuentra acostumbrada a la presencia de los alumnos y los deleita con su aparición por momentos.

Cada día quedó atónito por la inmensidad de Ciudad Universitaria, al final de aquel día regrese caminando a las famosas islas para dirigirme al metro con la ilusión de continuar explorando los confines de esta universidad.

De la vez que recreé una imagen que llaman "meme" de mi ídolo, el Divo de Juárez.

Gracias por leer. Disfruta la siguiente entrada. 
Tu amigo, Humboldt. 🍃





 

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